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Las 5 golosinas que ya no existen y que deberían volver (Volumen 2)

Nuestra infancia no solo es clásica por esas largas tardes jugando Supernintendo, los viernes en la noche viendo Maravillozoo con la familia, las veces en que gastábamos toda la plata enfichas jugando Metal Slug en las maquinitas o las tremendas pichangas que teníamos con los amigos del pasaje. La infancia también es un momento maravillosamente nostálgico por esas golosinas que nos engullimos y que disfrutamos como nadie. Y TODO POR MARAVILLOSOS 100 PESOS. Pero bueno, si hacemos un recuento, hay varias golosinas que ya no existen y que nos encantarían que volvieran otra vez, para así llenarnos nuevamente el corazón de alegría, el estómago de felicidad y los dientes de caries. Por eso, y luego de ya haber escrito una primera versión de este post, hoy les traemos el volumen 2 de este maravilloso post llamado: LAS 5 GOLOSINAS QUE YA NO EXISTEN Y QUE DEBERÍAN VOLVER.

1.- El Oba Oba:

Una de las mayores delicias que te podías engullir en los 90: el oba oba era simplemente un marshmallow completamente bañado en chocolate, pero que cuando te lo comías te llevaba al cielo (y a la futura diabetes). Y además de que era deliciosa la cochiná (siendo un marshmallow, era super blandito así que no te costaba nada comértelo), el Oba Oba era super barato, por lo que con 100 pesitos te alcanzaba como pa 2 o otres. Lo único penca es que, como muchas otras golosinas, a comienzo de los 2000 le hicieron un fashion emergency al oba oba, transformándolo en otra cosa que no tuvo éxito, por lo que desapareció para siempre. #MALDITAVIDA


2.- Las galletas Obleids:

Cuando a Costa se le ocurrió la maravillosa idea de, por allá por comienzos de los 2000, crear una sección de sus golosinas que se llamaba Costa Kids, surgieron un montón de maravillosas delicias que terminaron en nuestro paladar y que arruinaron los bolsillos de nuestros padres. Y dentro de esas, una de las más pulentas de todas eran Los Obleids, unas galletitas cuadradas y medias chiquititas, bañadas en crema y que las vendían en un paquete como de suflitos, todo por solo 100 pesitos (cuando con 100 erai farkas, y no un indigente). Ya, puede ser que los comerciales de los obleids eran super bizarros y hasta el mismo paquete tiene unos monos ultra psicodélicos (quizá que jalaban los publicitas), pero la cochiná era tan rica que esperamos algún día que vuelva </3


3.- El Calippo:

Loco, no existe forma de que no hayas caminado algún día por una pobla, hayas pasado justo al lado de un almacén y no hayas visto un cartel de los helados Calippo, completamente desteñido por el sol y el paso del tiempo. Y es que este helado no existe como desde hace 10 años, pero en su tiempo era una de las cosas más ricas que podías comer. Es que Bresler quería dejar de ser la católica de los helados (siempre segundón, detrás de Savory), y se le ocurrió crear este helado que te llevaba directamente al caribe, a playas paradisíacas, y por sobre todo, a sabores ultra caribeños guardados en un tubo de cartón en el que venía el helado. Y lo más bizarro de todos: un viejo igual a Albert Einstein que promocionaba el helado. ¿Que tenía que ver? Absolutamente nada, pero estamos en Chile, y aquí las cosas suceden sin explicación.


4.- Chocman Sol:

Sinceramente yo creo -según mi opinión- que el Chocman actual ha cambiado bien poco con respecto al de antes. Viene en casi el mismo envoltorio y tiene el mismo maravilloso sabor que el de los 90, eso sí, lo que si ha cambiado es el precio, ya que antes con solo 100 pesitos tenías uno pero ahora tenís que pedirte un crédito hipotecario pa comprarte uno. Pero si hay una versión de Chocman que causó furor y -aunque duró poquito- sería algo maravilloso que volviera, son los Chocman Sol. Esta versión limitada que solo estuvo un tiempo en venta, era el mismo chocman pero estaba bañado en manjarsh, algo que lo hacía el doblemente delicioso. Sinceramente los que alcanzamos a comprar de estos, sabemos que esta cuestión era lo mejor pa destruirte las arterias pero llenarte el corazón de alegría. Algo que debe volver si o si.


5.- Los manjar clásicos:

Ya, puede que a esta altura sea el chiste más trillado del mundo, pero si hay algo que estos se merezcan decir es: AAAAAHHHHH UN MANJAAAARSH!! Es que de verdad, ¿Como no haber disfrutado comprarse un manjar a solo 10 pesitos, y que se te pusieran los ojos blancos cada vez que apretabas esta mini bolsita y salía el manjar directo a tu boca? Un dulce clásico de los negocitos de escuelas o del almacén de esquina, y como valía tan barato te salía perfecto y ultra conveniente si querías usar tus 100 pesos de la forma más perfecta posible. Sinceramente no tengo idea que habrá pasado con los manjars y en que momento de la vida desaparecieron completamente, es más, creo que en algunos supermercados muy específicos venden una versión 2.0 y más fome de esta golosina, pero lo que sí sé es que hay que hacer una campaña mundial para que vuelvan lo más pronto posible a todo negocio de población.


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