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Las 5 golosinas clásicas que te podías comprar con solo 100 pesos en los 90

Si hay algo clásico que todo pendejo podía hacer en los 90, era creerse más millonario que Farkas con solo apenas 100 pesos. Y es que bueno, la economía era diferente y los almacenesde población te ofrecían el mundo completo con apenas una moneda de a 100. Si loco, uno llegaba al negocio, le mostraba los 100 pesos a la señora que atendía el negocio, y ella te trataba de otra forma po, como un cliente Vip que tenía dinero para cualquier cosa. Así que ahí estaba uno, con solo una moneda y con un montón de opciones para poder comprar y llenarte los dientes con dulce y caries. Es pro eso que hoy nos quisimos volver dulces, y les traemos a ustedes un TOP 5 completamente delicioso, llamado: LAS 5 GOLOSINAS CLÁSICAS QUE TE PODÍAS COMPRAR CON SOLO 100 PESOS EN LOS 90.

1.- Llenarte los bolsillos con cualquier golosina de 10 pesos:

Lo más hermoso de los 90 es que con 100 pesos te alcanzaba para cualquier cosa que te dejara la boca dulce y el cuerpo con diabetes. Y dentro de toda esa variedad de golosinas, había una en particular que te hacía ir al almacén con solo una moneda y volver con las manos repleta: los dulces de 10 pesos. Porque si, hubo un tiempo en que habían cosas que costaban 10 pesos, y dentro de esos jamás fallaban los frugueles de colores, las pequeñas bolsitas de manjar que te dejaban el paladar pegoteado, los clásico de clásicos chocolates de 10 pesos que en realidad eran manteca con tempera pero que eran completamente deliciosos (en sus versiones de chocolate negro y blanco), y también el clásico tableton a solo 10 pesitos que te lo podías comprar en el negocio de la esquina o en el negocito de la escuela, donde te los daban en una bolsita para que lo disfrutaras todo el día. Y si nos vamos más allá aún, también teníamos los dulces media hora a solo si señores¡MÍSEROS 5 PESOS! ¡IM-PRESIONANTE! Y lo mejor de todo es que con 100 pesos te alcanzaban 20 de estos dulces, por lo que tenías que llevarte un saco de papas para traértelos de vuelta a tu casa.


2.- Comprarte un tiffany, un chubi y un doblon a 50 pesos cada uno:

La dupla clásica de las golosinas chilenas, el Colo y la U de los almacenes de población, los Axé Bahía y Porto Seguro de los dientes careados, la bonita y la cicatriz de la diabetes infanti: El tiffany y el Chubi. Lo mejor de estos 2 es que costaban solo 50 pesos nomas, por lo que no era necesario que tuvieras que elegirte por uno solo, sino que podías comprarte los 2 e irte para la casa con la delicia morena y la preciosura multicolor. Aunque bueno, también había gente que le gustaba más uno que otro..¿y que problema había con eso? Ninguno po, si simplemente te llevabas o 2 tiffanys, o 2 chubis, o solo uno de ellos y quedarte con 50 pesos para poder comprarte alguna otra cosa. O sino, podías tomar otra de las maravillas de las golosinas, el Doblón, y también combinarlo con alguna de estas 2 delicias. Porque lo que te enseñaban los 90 era casi transformarte en una calculadora científica de las golosinas, estrujando así de la mejor forma posible esa moneda de 100 pesos, con todas las combinaciones que te permitieran gastarte la moneda completa <3


3.- Degustar un chocman o un nikolo a solo 100 pesitos:

Si hay algo que causa mucha nostalgia en este tiempo, son esas típicas golosinas que durante años costaron 100 pesos justos, pero que ahora o ya se dispararon o que simplemente se transformaron en cualquier otra cosa. Y dentro de ese grupo caben los 2 chocolates de 100 pesos más amados por grandes y chicos en los 90: el chocman y el nikolo. Y de verdad loco, aún recuerdo cuando el chocman costaba apenas 100 pesitos, pudiendo así comerte uno al día si quisieras. ¿Que pasa ahora? Bueno, el chocman ahora llega a valer hasta 200 pesos, algo que quizá muchos digan yaa, pero es apenas 100 pesos más, a lo que yo respondo. ¿¡COMO QUE APENAS 100 PESOS!? ¡ES UN AUMENTO DEL 200% DEL PRECIO ORIGINAL!! Y bueno, con respecto al nikolo ya no queda ni cenizas, porque de ese chocolate clásico de 100 pesos que incluso hubo un tiempo en que sacaron nikolos de diversos sabores, ya no queda nada. Apenas un chocolate que se dice llamar nikolo pero que cuesta más de 100 pesos y es más chico que un minion.


4.- Comprarse para la sed un kapo original:

En estos tiempos estamos llenos de golosinas no originales, reinvenciones de muchas que en los 90 eran de una forma, pero que los shuer creativos se les ocurrió que tenían que cambiar y hacerlas más modernas, por lo que las transformaron en algo que no tiene nada que ver con lo que eran antes. Y dentro de ese triste grupo, existe un ejemplo que a todos aún nos pone tristes: el Kapo original. Y no, no esa cosa de ahora que se hace llamar Kapo pero que es agua con azucar, sino que el kapo original po. El de Willy Piña, Mike Naranja, Zico Limón, Jay Manzana y Eugenio Frambuesa, los 5 fantásticos más grandes que los Beatles. Y en esos hermosos tiempos, los kapo eran la elección predilecta para la sed, y todo a solo 100 pesitos. Y para ser aún más bacán la experiencia, los Kapo no solo eran jugos, sino que siempre sacaban un montón de promociones anexas que nos hicieron disfrutar como monos en la selva. Lanza-aguas, tazos, figuras coleccionables, blablabla y todo, nuevamente, a solo 100 pesitos.


5.- Tres helados en bolsita a solo 30 pesos cada uno:

Ya, puede ser que el lugar predilecto de todo niño en los 90 fuera el almacén (si, más que la sala de computación del colegio). Pero cuando uno quería buscar alguna otra cosa sobre todo para el tiempo del calor, no te alcanzaba para poder comprarte un kapo y te daba paja comprarte un Yupí de 50 en sobre y preparártelo, entonces ahí venía un clásico de clásicos de las poblaciones chilenas, la gran pyme de todas las vecinas del país: los helados en bolsita. Y de verdad, llegaba diciembre, comenzaba el verano y las ventanas de las casas de la pobla se comenzaban a transformar en vitrinas en donde la gente les pegaba un cartelito escrito con plumón y que decía algo así como helados de agua a 30 pesos, y helados de leche a 50 pesos. Y bueno, aunque en realidad el helado era más que nada agua de color con sabor a nada (porque siempre el jugo se juntaba abajo de la bolsita), nunca fallaba para capear el calor y así poder disfrutar el verano de la mejor forma posible. Un clásico de clásicos de la pobla.


 

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