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Las 5 cosas típicas que un buen cumpleaños noventero tenía que tener (parte 2)

Fueron tantas las visitas y tanto los comentarios que tuvo la primera parte de este post, que no podía no escribir otro con respecto a la maravilla de los cumpleaños noventeros. Y es que deverdad, no había forma de no pasarla mal en esas festividades, momentos en que uno podía disfrutar realmente de lo que era ser niño. Las golosinas, los juegos, los regalos, etc etc etc.. los 90 nos trajeron un maravilloso momento en cuanto a cumpleaños. Así que por eso hoy los dejo con este post que se llama: LAS 5 COSAS TÍPICAS QUE UN BUEN CUMPLEAÑOS NOVENTERO TENÍA QUE TENER (PARTE 2).

1.- La leche con chocolate caliente para los niños:

Manjarsh de manjares

Los chilenos nos caracterizamos generalmente porque nos encantan las cosas bien dulces. Ya, quizá por eso es que la mayoría seamos guatones o diabéticos, pero es que no hay nada mejor que algo bien dulce como para saborear y darle calidez a nuestra vida. Es por esto que dentro de los cumpleaños noventeros, la premisa de nuestro amor por lo dulce no podía faltar, y no solo en las golosinas, la torta, quequitos o cualquier otra cosa comestible ah, sino que dentro de uno de los brebajes que se transformaba absolutamente en el rey indiscutido de la fiesta: el chocolate caliente. Es que loco, no hay cumpleaños noventero sin chocolate caliente, este maravilloso bebestible que era esperado por todos nosotros hasta que la dueña de casa nos lo servía en nuestro puesto y podíamos tomarlo lentamente, disfrutando de cada sorbo. ¡Maravilloso! <3


2.- El típico cabro que daba vuelta la bebida en la mesa:

La pobre víctima 🙁

Siempre los pendejos han sido hiperquinéticos pa sus cosas, todos lo hemos pasado cuando niños. Es por esto que durante los cumpleaños noventeros, uno podía despojarse de esa especie de santidad que había que guardar en la casa y en el colegio (sin el miedo de que tu papi te aforrara correazos cuando te portaras mal), y comenzar a divertirse de las formas más alocadas posibles. Jugar a lo que fuera con todos los niños que estuvieran en el cumpleaños, ser el rey de la pista y bailarte todas las canciones de cachureos, defender tu honor con combos y patadas al agarrar dulces en la piñata, etc etc etc pero siempre esta hiperactividad le pasaba la cuenta al típico pendejo que, en cualquier momento, daba vuelta toda su bebida encima de la mesa, dejando toda nuestra comida pasada a fanta o coca cola. Así no se puede.


3.- La batalla por ser quien agarrara más dulces de la piñata:

Mosh pit

Supongo que en los cumpleaños de cabro chico de ahora aún deben seguir existiendo las piñatas. O sea, yo cacho que algo tan importante como esto no podría desaparecer de la institución que es el cumpleaños. Pero sinceramente dudo que la competencia por tener más dulces que los demás sea algo que se repita ahora, sabiendo que siempre las mamis le tienen preparado una bolsita con cosas para que el cabro chico se llevara a su casa. ¡ANTES NO! ¡NO, SEÑORAS Y SEÑORES! ¡ANTES UNO TENÍA QUE JUNTAR LAS GOLOSINAS QUE SE QUERÍA LLEVAR EN SU BOLSITA! Así que el momento de gran cacería era cuando el cumpleañero le pegaba a la piñata, momento en el que había que meterse a lo bestia nomas tratando de agarrar dulces. Peor que mosh de metaleros.


4.- Mezclar diferentes sabores de bebidas en un solo vaso:

El bar de los niños

Mesa lista, asientos preparados, el mantelcito de naylon con monitos de payasos de circo puesto en la mesa listo, era el momento para sentarse y preparararse para disfrutar de la comida. Y ahí estábamos todos los cabros chicos, sentándonos o cerca de nuestros amigos más cercanos o cerca del chic@ que nos gustara. Y listo: era el momento en que te ponían las golosinas y suflitos en la mesa, así que al ataque. Y mientras algunos comían como si el mundo se fuese a acabar y otros tiraban migas por todas partes, venía el momento de creernos rebeldes y comenzar a hacer el típico experimento que todos hicimos en un cumpleaños noventero (y que si tu no hiciste, sorry pero jamás fuiste a uno): Mezclar bebidas. Loco, de verdad que uno se creía barman o no se que cosa, pero siempre tenía ganas de mezclar bebidas en su vasito de plástico para ver con que sabor quedaba. Así que fanta con coca cola, sprite con kem, bilz con pap, lo que se te ocurriera. Bueno, la diabetes posterior no te la quitaba nadie eso si.


5.- Los papás solo te iban a dejar y buscar, no se quedaban ahí:

Puta papá, déjame un rato solo oh

Si hay algo que me dan pena de los pobres cabros chicos (y también de los dueños de casa) de ahora en cuanto a los cumpleaños, es que los papis ahora van a dejar a su hijo. y se quedan en el cumpleaños po. ¡CUESTIÓN ABURRIDA! Y pena igual por el dueño de casa porque, además de gastar plata en la comida pa los cabros chicos, también tiene que prepararle un cumpleaños distinto con comida a los papis patuos que se quedan en el lugar y no se van a ir sin comer algo. ¡ANTES LA COSA NO ERA ASÍ, NONONO! Antes el papá iba a dejar a su hijo, y después se iba nomas. Así que uno aprovechaba de disfrutar y jugar mucho más sin que tu viejo te estuviese vigilando. Solo cuando tu papá volvía a buscarte el cumpleaños terminaba, antes no.


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