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Las 5 cosas que toda niña que vivió en los 90 hizo

Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Así dice una frase que no tengo idea de donde salió y que es lo más parecido a las porquerías siúticas que diría Arjona en sus canciones. Pero demuestra que siempre hombres y mujeres hemos sido muy distintos en cuanto a muchas cosas. Los gustos, las cosas que hacíamos, las cosas que queríamos a futuro, etc. Y dentro de esa hermosa época llamada 90 y comienzo de 2000, cuando ser infante y adolescente era lo más bacán de la historia, hombres y mujeres hacíamos cosas muy distintas. Y es por eso que hoy quiero sacar mi lado femenino (que paaasooo) y traer a ustedes un TOP 5 lleno de femeinidad, rush y progesterona noventera. Por eso, el TOP 5 de hoy es: LAS 5 COSAS QUE TODA MUJER QUE NACIÓ EN LOS 90 HIZO.

1.- Escribir toda su vida en su pascualina:

Los diarios de vida siempre han sido característica fija de toda niña nacida en Chile después de los 90. Diarios normales, agendas, algunos hasta con candado la cosa es tener un lugar donde plasmar todas esas vivencias diarias pasadas a perfume y pintalabio. Pero dentro de todos las las agendas, hubo una que fue un hitazo dentro de toda mujer que nació en los 90 y creció a fines de esta y comienzo de los 2000: La Pascualina. Y loco, de verdad, pascualina era la agenda que todas querían, por la que le hicieron puchero a sus papitos para que se la compraran. La pascualina fue la mujer más conocida en su momento, más conocida que Bachelet, donde en cada año millones de niñitas escribían todo lo que le pasaba al día (ah, y pa que decir de su hermana Artilugia, si el éxito comercial venía de familia). Y lo que más aún aumentaba la fama de este diario, es que en su interior también venía con un montón de stickers de Pascualina, y con una especie de comic que contaba su historia ficticia, la que incluyó viajes a Europa y hasta un pololo espía. ¡Pa que te cachís po! Y en todo caso, ¿Que será de la pascualina ahora? Yo cacho que ya es madre soltera y trabaja en un unimarc de cajera.


2.- Comerse su maquillaje de frutilla avon:

Puede que existan millones de marcas de maquillajes distintas en este momento (ésika, chronos, natura, y eso es mucho saber ya conociendo que yo soy hombre), pero siempre Avon va a ser la lider de todas, la big boss, la lider del perreo en cuanto al maquillaje para mujeres. Y dentro de toda esa gama de cremas y cosas así que han salido, hubo una que fue un hitazo en los 90 y que toda niña quería tener si o si en sus manos: el maquillaje que venía en un frasquito con forma de frutilla. En realidad era como un brillo labial, pero que hacía furor por su color y por tener sabor a frutilla. Aunque en realidad las mujeres comenzaron a verle otro uso y a pensar que era una frutilla de verdad, por lo que en vez de usarla como maquillaje. ¡SE LA COMÍAN! En serio, las mujeres se comían una crema. Sinceramente no se como hay millones de mujeres intoxicadas en este momento, pero parece que el sabor hasta era rico (como comerse un chiquitin). Así que si no te comiste por lo menos una frutilla entera de Avon, no tuviste infancia gaiah.


3.- Coleccionar esquelas:

La infancia de los 90 se caracterizó por algo: coleccionar cosas. Y de verdad, habían colecciones por todas partes: tazos, láminas, pegalocos, figuras de Kapo, Bey Blades, etc. Pero si hubo una colección que hizo furor entre las niñitas de la época, esa fue la de las benditas y clásicas Esquelas. ¿Y que eran las esquelas? Básicamente eran hojas que venían en cartas, libretas o talonarios pequeños, y que tenían siempre diseños de distintas cosas. Habían esquelas de amor, esquelas de dibujos animados, esquelas de colores, de películas, de barbie, esquelas cuadradas o redondas, esquelas con olor, blablabla. De verdad el mundo de las esquelas era heavy dentro de las niñas, y pegaba caleta. Tanto así que en cada recreo de la escuela se juntaban entre 10 niñas y literalmente llevaban a cabo un tráfico ilegal de esquelas en el lugar. Se juntaban, se ponían a intercambiarlas y todo como un verdadero tráfico. No sé, yo cacho que hasta existía un Pablo Escobar de las esquelas.


4.- Jugar a la panti:

Todas las niñas nacidas en los 90 fueron reales deportistas olímpicas y jamás lo supieron. Y es que dentro de todos sus juegos, había uno que las hacía ejercitarse más que vieja en zumba: jugar a la panti. Y de verdad, jugar a la cuerda era too mainstream, así que había que poder hacer algo que fuera más difícil y divertido, y la panti estaba para eso. Así que no quedaba otra que robarte a escondidas las pantis de tu mami (o pedirle una panti vieja, pa que no te pegaran) y ponerte a jugar con tus amigas. Y loco, de verdad era súper difícil: una amiga cada lado, mientras la que estaba al medio tenía que hacer como una coreografía al saltar, moviendo las piernas más rápido que Usain Bolt. Y pa joderla aún más, cada vez que pasaba de etapa, la panti se subía más y más, hasta que ellas tenían que pegar los medios saltos para saltar la etapa. De verdad, no sé como quedaban inválidas cada vez que jugaban a la panti. ¡Mujeres bacánes! <3


5.- Cortarle el pelo a su muñeca:

Ya, podría poner aquí algo típico y fácil como decir jugar a las barbies, cuando tengo claro que todas las mujeres del mundo hicieron eso. Pero aquí viene otra cosa, algo que en realidad las barbies sufrieron en silencio y con total horror frente a sus dueñas: que les cortaran el pelo. Y en realidad habían un montón de cosas por lo que las mujeres lo hacían: por jugar al peluquero, por querer dejarlo pelado y así tener un novio para otra muñeca, o por simplemente el gusto de arruinarle la vida a la pobre Barbie y su estilo refinado. Y como que en realidad la Barbie sacaba el lado más maquiavélico de las mujeres ah, que les encantaba destruirle el peinado de su muñeca o dejar más pelada que el chupete suazo a la muñeca de su hermana. Así que ante esto, solo puedo decirte: Barbie por ahorrar el peluquero, te cortaron mal el pelo (8)


 

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