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Las 5 cosas que podías hacer con un maravilloso billete de 500 en los noventa

¿Existirán cabros chicos que aún vayan donde el papi a pedirle míseros 100 pesos? Naaaah, si ahora los pendejos no se conforman ni con 5 lucas.. si no les das de 10 para arriba, hacen pataletas peores que nachito de Casado con Hijos. Pero esto no fue siempre así, ya que en los90 nosotros con una simple moneda de a cien eramos los más felices de todos, los que se creían millonarios, unos verdaderos Farkas. Pero, ¿Y que pasaba cuando tu papá andaba paleteado y de su billetera sacaba un increíble billete de a 500 solo para ti? ¡OOOOOOOHHHHH SOY ULTRAMILLONARIO, CON ESTO ASEGURÉ A MI FAMILIA Y A MIS 4 HIJOS PARA SIEMPRE! Es que de verdad, si 100 pesos ya era harto, con 500 ya no querías más, porque se te abrían las puertas de todos los negocios del mundo. Por eso hoy nos quisimos poner pudientes, y les traemos a ustedes un TOP 5 repleto de dinero, llamado: LAS 5 COSAS QUE PODÍAS HACER CON UN MARAVILLOSO BILLETE DE 500 EN LOS NOVENTA.

1.- Ir al almacén de la esquina y gastarlo todo en dulces:

Que maravilla era esa sensación de ir caminando directo al almacén de la esquina, y con un billete de 500 en tus manos. Es que si ya uno se sentía millonario con 100 pesos y podía comprar distintas cosas con 500 erai Luksic po, ¡UN MAGNATE! Tanto que podías ir y decirle a la señora del almacén: deme esto, esto otro, ah y también me llevo el almacén entero.. me lo envuelve para regalo. Así que podías ir y comprar todo en dulces de 10 pesos, unos chocman de 100, hartos jugos kapos (los originales), toda la variedad de chocolates sapitos, unos heladitos en bolsa, muchos Nikolos grandes (no como los de ahora que valen callampa), tabletones a destajos, chicles bazooka de 3 metros de largo, o podías de una pasar al ABC1 de las golosinas y comprarte un Push Pop o un huevito Kinder Sorpresa. O bueno, irte a la segura de una y hacer el pedido del estudiante: 1 papas fritas, 1 kapo, 10 tabletones, 10 chocolates y un petazeta. El sueño del pibe.


2.- Un álbum nuevo o hartos sobres pa completarlo:

Las monedas de 100 servían pa regodiarse con distintas golosinas, pero nada más que eso. En cambio, cuando tenías un billete de 500, podías pensar en grande y pasarte directamente hacia el negocio de diarios más cercano para usar tu billete en la mejor adquisición de tu vida: Un álbum. Elegías el de la serie de moda, te lo comprabas, te lo llevabas nuevecito a tu casa y sentías ese olor a nuevo mientras revisabas sus coloridas páginas. Eso si, como un álbum costaba 300 pesos en los noventa, te quedaban 200 pesos pa comprarte 2 sobres de láminas a 100, y así redondear completamente tu compra. Así que te ibas a tu jaus con tu álbum y sobres pa pegarles. Y que mejor cuando ya tenías el álbum y los 500 los ocupabas pa puros sobres.¡CALETA DE LÁMINAS PA COMPLETAR DE UNA! ¡GRACIAS VIRGENCITA!


3.- Hartos suflitos para poder completar tu colección de tazos:

Un billete de 500 pesos te pasaba directamente al mundo ABC1 infantil, a vivir en la Vitacura de los cabros chicos, a ser el Angelini de los pendejos. Y como generalmente los cabros chicos en los 90 tenían una adicción completa a juntar tazos y competir por quien tuviera la colección completa, entonces tu ni tonto ni perezoso usabas el billete pa lograr más pronto posible esa noble tarea. Así que te ibas a cualquier almacén y te comprabas 3 suflitos de 150 pesos, solo para sacarle los tazos. Ya, puede ser que la variedad de suflitos fuera maravillosa: gatolates, traga traga, cheetos, cabritas, etc etc pero sinceramente el contenido comestible te importaba bien poco, porque lo principal era quedarte con el tazo y listo. Y ay de esos pendejos suertudos a los que les salían más encima 2 o más tazos en cada suflito, esos hicieron un pacto con el cachuo pa lograr eso.


4.- Esquelas de distintos diseños y olores para intercambiar con tus compañeras:

Pero los billetes de 500 no solo eran la maravilla pa comprarte un álbum o llenarte las venas con golosinas y diabetes, sino que también eran el tesoro preferido de todas las niñas chilenas. ¿Y por qué? Porque podían con este billete, aumentar su colección personal más amada: Sus esquelas. Y loco, de verdad no había niña que no partiera directo a la librería más cercana a comprarse una libretita de 250 pesos y sin la intención de anotar nada en ellas, solo tener sus esquelas. Así que buscaban la con mejor diseño (El rey león, hello kitty, pocahontas, etc), la con más colores, las que tuvieran olor o cualquier otra característica ultra kawaii. Y todo para lo más importante: esperar el primer recreo escolar, y comenzar el tráfico ilegal de esquelas entre todas sus amiguitas, así podías intercambiar y agregar más pedazos de papel a tu colección. Una pyme con resultados ultra femeninos.


5.- Un cassette virgen para grabar tus canciones favoritas de la radio:

No, en los 90 no teníamos ni youtube pa ver videos musicales ni Spotify pa escuchar cualquier canción que quisiéramos, por lo que el billete de 500 se convertía en tu pasaje directo a tus canciones favoritas de los Backstreet Boys o las Spice Girls. Lo que hacías era partir a cualquier negocio, comprarte un cassette vírgen, ponerlo en la radio, esperar 4 días enteros a que la radio transmitiera una canción que a ti te gustara, y cuando la comenzaran a transmitir..¡REC Y LISTO! ¡MÚSICA PARA MI! Así que ahí estabas, esperando 3 minutos  a que la canción se grabara completa en tu cassette y rezándole a Alá y Buda pa que el locutor se quedara callado y no se pusiera a hablar sobre la canción y así te jodiera la grabación completamente. Y bueno, ese era nuestro spotify, uno que con quina era suficiente.


 

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