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Las 5 cosas que hicimos de chico en la escuela pero que ahora no se hacen/no existen

 

1.- LA SALA DE COMPUTACIÓN E IR CORRIENDO CADA VEZ QUE HABÍA CLASES EN ELLA:

La sala de computación en si como EL lugar en el que nosotros íbamos a aprender cosas (y a jugar con el conejo lector), está ya en una franca decadencia que a esta altura ya ni existe en los colegios. Ya, puede que aún tengan lugares donde dejan computadores como pa que algún pendejo quiera buscar toda la tarea en rincón del vago, pero la sala de computación en si como el mejor y más divertido lugar donde podíamos tener clases en la escuela, como esa maravillosa sala donde todos nos íbamos corriendo pa tratar de llegar primero y alcanzar a agarrar un pc pa uno solo; como esa hora en la que podías jugar todos los juegos educativos que hubieran como el conejo lector, la plaza y otros; como ese hermoso momento en el que podías descubrir que es lo que era esa cosa que llamaban internet ya que nica serías tan ABC1 como pa tener en tu casa (ni pa pc alcanzaba po) todas esas cosas, ya no existen :'(


2.- EL ACTO EN EL PATIO DE CADA LUNES, TODO EL AÑO:

Por lo que me he dado cuenta, el acto escolar es algo que sinceramente cada vez más vale callampa como estandarte nacional escolar. Se hace simplemente si hay algo bueno que celebrar u homenajear, y solo un par de veces al año. EN CAMBIOANTES ESTO NO ERA ASÍ PO. ¡NO SEÑORES! Antes el acto escolar era tan importante que se hacía obligatoriamente todos los lunes de cada semana, momento en el que uno tenía que llegar ultra presentable y olorosito, entrar al colegio, formarse altiro en el patio, ponerse la mano en el corazón mientra entonabas el himno nacional, y aguantar todas las cosas pajeras que la directora tenía que decirte pero que no te importaban en lo más mínimo. Y recien ahí después de todo eso, podías ir a la sala. Pa que cachen po, que el acto escolar era algo demasiado importante, y que cada lunes teníamos que vivir como buenos niños soldados.


3.- LOS SEMANEROS:

Pobre del cabro que le tocara serlo, porque sinceramente era una real paja tener que cargar con la misión de que te escogieran pa ser el semanero del curso. ¿Y que rayos es esto? dirán los niños ratas de ahora. Bueno, el semanero era un compañero al que, por lista, le tocaba cada semana tener que darse la paja de ordenar toda la sala durante todos los días, además de tener que borrar el pizarrón, barrer si estaba muy cochina la sala, entre otras cosas dignas de un buen esclavo. Y bueno, en todo caso a pesar de que era una lata horrible ser semanero, igual nos servía como pa aprender aunque sea un poquito el ser responsable y limpio con sus cosas. ¿Y que pasa ahora? Napo, el auxiliar tiene que hacer toda la pega, mientras los pendejos ensucian todo sin importarles absolutamente nada. Que linda generación de jóvenes nos espera.


4.- FORMARSE EN FILITA AFUERA DE LA SALA ANTES DE ENTRAR:

Seamos sinceros: antes las escuelas ucha que eran ultra rígidas pa sus cosas. ¿Por qué ahora hay tanto sopaipilla sin cejas que se creen estudiantes y hacen lo que se les ocurra dentro de las salas? Porque bueno, la disciplina pasó de ser algo que todos pasamos a simplemente un mito o leyenda de algo que parece que alguna vez hubo en la escuela. Y dentro de toda esa disciplina que sufrimos los escolares noventeros, estaba el estandarte total, la muestra perfecta de que hasta pa entrar a la sala había que ser ordenado como milico: tener que formarse afuera de la sala hasta que la profe te hiciera entrar. Y bueno, además de la filita, había que hacer distancia con el brazo estirado y la axila exudando olor más hediondo que la boina del negro piñera, todo esto mientras esperábamos que la profe nos dejara entrar de una vez por toda. Algo que ahora ni sueñes que se vea en algún lugar.


5.- ENTRAR A LAS SALAS DESPUÉS DEL TOQUE DE LA CAMPANA:

Algo ultra nostálgico que caracteriza a cualquier colegio antiguo que se quiera osar como tal, es su campana. Es que no hay como olvidar esos tiempos en que el inspector del lugar veía su reloj en el que se acercaba la hora pal colegio, iba a la campana del lugar y comenzaba a tocarla como desenfrenado hasta que todo escucharan y pudieran salir al patio a jugar o hacer algo más interesante y divertido de lo que estábamos haciendo en la sala. Y loco, de verdad la campana era casi sagrada, un artefacto que solo podías ver pero nunca tocar. Pobre de si se te ocurría acercarte a ella o tratar de tocarla aunque fuera por broma, porque el inspector te mandaba derechito pa la casa, con coscorrón incluido. Así que quizá ahora hayan timbres ultra moderniwis, pero nada con esa campana de fierro escolar <3


 

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