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Las 5 cosas más maravillosas que te podían pasar si tenías cuea en los 90

Los 90 fueron una época en la que todo niño podía disfrutar con las mejores cosas de la historia. Colecciones a destajo, juguetes por doquier, consolas en desarrollo, golosinas hastaquedar lleno de caries de verdad, como siempre digo, los 90 fueron la mejor época para ser pendejo. Pero si hay algo dentro de este tiempo, es que habían cosas que solo te pasaban si tenías mucha cuea, cosas que te transformaban de alguien normal en la persona más feliz y suertuda del mundo. Pero eso hoy nos queremos poner supersticiosos y les traemos a ustedes un TOP 5 lleno de nostalgia infantil noventera, llamado: LAS 5 COSAS MÁS MARAVILLOSAS QUE TE PODÍAN PASAR SI TENÍAS CUEA EN LOS 90.

1.- Que te saliera una lámina holográfica en el sobre del álbum que coleccionabas:

Generalmente la economía infantil de los 90 se sustentaba en 2 pilares fundamentales: suflitos y láminas de álbumes salo. Si tu papá te llegaba a dar 100 pesos o incluso más de 100 (al punto que te creías más millonario que Farkas), entonces podías lanzarte a la vida y comprar lo que quisieras, momento perfecto para ir rápidamente al negocios de diarios de la esquina y poder pasarle al caballero que atendía los sagrados 300 pesitos con los que pudieras comprarte un nuevo sobre de láminas para seguir completando tu álbum (Siempre de salo, obviamente, porque somos Salistas forever <3). Pero dentro de esa compra siempre se escondía un deseo aún mayor, uno en el que te jugabas la vida, uno en el que si tenías más cuea que el correcaminos, podrías ser el niño más feliz del barrio: que te saliera una lámina holográfica dentro del sobre (que siempre eran las más importantes de toda la colección, y las más escasas). Y loco, de verdad, esos segundos abriendo el sobre se hacían eternos, esperando ver que te saldría dentro. Si era una lámina repetida, a lanzarse del costanera center. Si era una lámina que no tenías, bien, podías seguir avanzando en la colección Pero si era una lámina holográfica¡SOOY EL NIÑO CON MÁS SUERTE DEL MUNDO! ¡PONGAN TOMMY REY, TIREN FUEGOS ARTIFICIALES QUE AQUÍ HAY FIESTA!!


2.- Que te saliera más de un tazo en los suflitos:

Así como en los 90 coleccionábamos láminas y álbumes que saliera, también había otra colección que a todos nos quitaba el sueño de poder reunir completamente: los tazos pokemon. Y ya, puede que hayan habido muchos otros tipos de tazos, pero los pokemon fueron los rey de reyes en cada recreo escolar, los big boss de las juntas en el barrio, los reyes del perreo de cada vez que el papá te daba 100 pesos y partías corriendo más rápido que Usain Bolt pa comprarte un suflito y ver que te salía dentro. Pero hubo niños que fueron bendecidos con el poder de Odin, pendejos que tenían la mayor cuea del mundo y que podían disfrutar una vez cada 10 años de un evento épico que te podría hacer el cabro más feliz de todos: que abrieras el paquete de suflitos y que en vez de un solo tazo.¡TE SALIERA MÁS DE UNO! De verdad, jamás sabré si era un error de Evercrisp o si simplemente se ponían buena onda a veces, pero habían suflitos que traían 2 y hasta 3 tazos dentro ¡LA MEDIA CUEA! Si te pasaba eso, podías dejar la escuela y todo lo que hacías, porque tu futuro como maestro pokemon ya estaba asegurado para siempre <3


3.- Que soplaras el cassette del SuperNintendo y el juego funcionara altiro:

En los 90, cuando no existía el 3D, cuando los CDs solo eran una invención que las abuelas consideraban como magia negra y cuando aún vivíamos en esa hermosa época en la que los niños ratas ni siquiera estaban pensados para ser concebidos, el Super Nintendo era el rey por excelencia de los juegos de video. La consola de Nintendo era la que todos querían ganarse en Cachureos, la que todos le pedían al papá en navidad y por la que muchos terminaron repitiendo de curso tratando horas y horas de darse vuelta el Donkey Kong o el Super Mario World. Pero dentro de todo ese maravilloso momento, habían veces en que por alguna extraña razón el casette del juego quizá te dejaba de funcionar. Y era desesperante porque uno que no tenía idea de tecnología, no sabía que hacer al respecto para que el maldito juego volviera a correr. ¿Jodió el casette que arrendaste en el Blockbuster? ¿Se te jodió la consola? ¿Murió el transformador? ¡QUE DIABLOS PASÓ, DIOSITOOOOO!!! Pero antes de perder toda la calma, había una última solución que era lo único que te quedaba antes de morir de depresión, y esa era soplar el casette a ver si funcionaba de nuevo. Y loco, no sé como...¡PERO EL CASETTE VOLVÍA A LA VIDA!! No sé si mi aliento hediendo tiene poder de curación o que cosa, pero te transformabas automáticamente en el niño con más cuea del mundo.


4.- Encontrarse botado en el piso un billete de 500:

Encontrarse botado en el piso cualquier cantidad de dinero, siempre va a ser el momento más maravilloso de toda persona segundo quintil como yo que vive del aire y la tarjeta junaeb. Pero en los 90, tiempo en el que la plata valía mucho más que ahora y con la que todo niño podía transformarse en la persona más millonaria con 100 pesos, encontrarse plata botada era signo de transformarte altiro en la persona con más cuea de la historia. Y como en ese tiempo la economía infantil se basaba en esos hermosos 100 pesos que tu papá te daba para toda la semana, habían billetes que no eran para cualquier día, eran unos que había que ganarse con el sudor de tu frente y con meses y meses de ponerle cara de lástima a tu papá, como por ejemplo: el billete de 500 pesos. Ese pedazo de papel maravilloso que era más allá de tener 100 pesos y ser Farkas. Con 500 pesos ya eras Bill Gates, alguien que podía comprarse todo lo que quisiera. Así que si pasabas por ese momento de ir caminando por el centro de tu ciudad, ver que había algo extaño botado, recogerlo y ver que era un billete de 500felicidades, ¡TENÍAS LA MAYOR CUEA DEL MUNDO! ¿Que quedaba en ese momento? Ir al negocio de la esquina, comprarte golosinas y lanzarte a la vida (y la diabetes)


5.- Grabar con un cassette tu canción favorita desde la radio, sin que el locutor dijera nada encima:

Los pendejos de ahora tienen todo en bandeja en cuanto a música. Si quieren escuchar algo, se meten a youtube o se hacen una cuenta trucha de spotify y listo sin esfuerzo, pueden escuchar todo lo que quieran. En cambio en los 90 la cosa no era así. En ese tiempo la única forma de poder escuchar música era mamarte lo que tus papás ponían en la radio, o simplemente comprarte un cassette y rogar a Dios a que en la radio saliera tu canción favorita para poder grabarla. Y cuando se alineaban los planetas y pasaba eso, había algo que podía arruinarte todo tu plan, algo que te jodería completa tu grabación de la cual estabas pendiente en ese momento, pegado a la radio y con el dedo en el boton Rec: que el locutor del programa se le ocurriera hablar en medio de la canción¡MALDITO LOCUTOR, QUEDATE CALLAO UN RATO OH! Así que comenzaba la canción, apretaste el botón rec, y comenzaba a grabar. Pasaba el tiempo, la canción seguía y tu estabas ahí rezando para que el locutor no dijera una palabra hasta que terminara la canción. y si, pasó. Terminó la canción y nadie dijo nada¡VICTORIA!! ¡TENGO MI CANCIÓN FAVORITA ÍNTEGRA EN EL CASSETTE! Automáticamente eras el niño con más cuea en el mundo, y el que podría gastarse hasta 10 lucas en pila solo para escuchar su canción en el personal stereo. Maravilloso <3


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