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Las 5 cosas clásicas que viviste en las convivencias escolares de antes

La escuela muchas veces valía callampa. El tener que aguantar el uniforme que te causaba urticaria, la típica profe amargada que se ensañaba con sus alumnos, las clases aburridas, etc etc etc pero si había un momento en el que la escuela perdía todo lo penca y se transformaba en el lugar más maravilloso del mundo, ese era cuando se hacía una convivencia. Es que loco, ¿Que más hermoso que eso? Llegar a la escuela, no tener clases, comer en exceso, gritar y jugar hasta desfallecer nada más hermoso. Por eso hoy quisimos volver al colegio, ordenar las mesas en U, comprar suflitos y ramitas de queso, y traerles a ustedes un TOP 5 maravilloso y al mismo tiempo ultra delicioso llamado: LAS 5 COSAS CLÁSICAS QUE VIVISTE EN LAS CONVIVENCIAS ESCOLARES DE ANTES.

1.- Que alguien trajera una radio y se escuchara Axé todo el rato:

Si había algo que uno no podía permitir que faltara al hacer una convivencia, era alguna forma de poder poner música en la sala como pa escuchar todo el rato, y también hacerle la competencia a la música que sonaba a todo chancho en la sala de al lado. Y dentro de las convivencias antiguas, había un estilo que eral el hitazo del momento y que por ningún motivo podía faltar: El axe. Así que le pedías a un compañero que llevara una radio o al profe que se consiguiera algo dentro del colegio, traías tu CD pirata de Axe Bahía (porque nunca tan pudiente pa uno original po gaioh), le ponías play y comenzaba la fiesta. Y era típico que las minas eran las que más se ponían a bailar, mientras uno se quedaba sentado porque sabía que era más tieso que la fusión entre Ronny Dance y Vodanovic.


2.- Tener que darse la paja de cambiar todo el orden de la sala:

Sinceramente cuando había convivencia, no importaba nada. Uno era feliz porque por fin podía dejar un rato los cuadernos de lado y hacer fiesta dentro de tu penca sala de clases. Pero toda recompensa tiene un sacrificio, y en este caso ese era el tener que darse la paja de entrar a la sala y comenzar a ordenar las mesas de otra forma. Y loco, el manual del desayuno escolar de la RAE, dice que hay solo 2 formas típicas de ordenar las mesas: o varias filas largas, o en U. Si lo hacían de la segunda forma, podían compartir entre todos,  mirarse las caras y estar ready para en cualquier momento aguantar la guerra de suflitos. Y si era solo en filas, altiro asegurarse un lugar junto con tus mejores amigos, y que los pencas que te caían mal se fueran a la punta del cerro. 


3.- Traer tu propia bebida y no convidarle a nadie:

Loco, puede ser que la convivencia fuera el gran momento en el que pudiéramos realmente compartir entre los compañeros, conversar entre todos, comer la misma comida, un momento de unidad boniwis pero si había algo que no cabía para nada dentro de esa unidad, era la bebida. Si, la bebida ¿Y por qué rayos? Porque siempre la bebida era algo persona, algo que llevaba cada uno. Así que todos llegaban con los suflitos que ponían en la mesa, pero la bebida quedaba guardadita solo pa mi. Y pobre del que me pidiera o el que me quitara, ¡PORQUE ARDÍA TROYA ALTIRO!! Pero para eso siempre estaba el compañero buena onda que traía una botella grande de bebida, y que le compartía a los demás. Ese compañero era el Farkas del curso, el buena onda y al que todos amamos <3


4.- Sentirte libre porque era el único día que podías ir con ropa de color:

No saben cuan feliz era uno al enterarse de que, o por ser el aniversario del colegio o por alguna otra estupidez, las clases se suspenderían y se haría una convivencia en el curso. Y lo mejor de todo es cuando la profe te decía las palabras mágicas que tu esperaste tanto tiempo: Es con ropa de color. ¡ALELUYAAAAAA!! ALABADO SEA DIOS!!! Por fin podría deshacerme de esta porquería de uniforme que me tenía más empaquetado que una humita, me sacaría la corbata, mandaría a la punta del cerro los zapatos lustrados, y por un día podría ir con la ropa que yo quisiese al colegio. De verdad loco, hay momentos en los que uno siente libertad en la vida, pero el ir con ropa de color a una convivencia es algo sublime, una experiencia religiosa.


5.- Comenzar a hacer figuritas humanas con los suflitos:

Bueno, la convivencia era todo diversión: música, hartos suflitos, puros cabros riéndose y conversando entre todos. PERO, llegaba el momento en que todo se pudría, porque no todo podía ser tan perfecto. Los cabros se aburrieron, la música ya no prendía a nadie, así que uno oficialmente estaba sentado en la mesa pero más aburrido que una ostra. ¿Y que quedaba hacer en ese momento? Fácil, comenzar a dártelas de Picasso y sacar tus dotes artísticos a flote. Y para eso, la perfección eran los suflitos (específicamente cheetos y ramitas), ya que te ponías a sacar varios de estos, y comenzabas a armar figuritas humanas, autitos, robots, una torre eiffel, el costanera center absolutamente todo lo que se te ocurriera. Total, la cosa era pasar el aburrimiento de alguna forma.


 

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