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A 22 años de “Hey Arnold”: la serie que marcó nuestra infancia a punta de jazz

Todo chileno que se ose como tal conoce el significado de la frase “se te cayó el carnet”, un concepto que se puede aplicar a distintas cosas que tocan nuestra fibra nostálgica y nos traen de vuelta muchos recuerdos. Puede ser una comida, algún juguete, canciones o programas de tv, y es este último el que generalmente trae más recuerdos a nuestra mente, ya que la experiencia sensorial de ver y escuchar al mismo tiempo una cosa es algo que nos ha marcado de distintas formas. Y si hablamos en este sentido, podemos referirnos a películas, series o dibujos animados que vimos cuando chicos y que hoy todavía le guardamos cariño. Pero si me dieran a elegir uno en particular, escogería una serie animada que no solo marcó generaciones por su forma, sino que también por su trasfondo: Hey Arnold.

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Nacida en aquella fructífera década de los 90s donde Nickelodeon hacía contenido de calidad y no puras bazofias como ahora, esta serie siempre se caracterizó por no ser solo el típico dibujo animados pa pendejos tipo “Peppa pig” que solo le fríe el cerebro al broca cochi, sino que su ambientación-historia-soundtrack la convirtieron en algo distinto, algo totalmente diferente a lo demás, algo tan maravillos que hasta el día de hoy seguimos recordando con mucho amorsh. Porque de partida Hey Arnold era una serie profunda, una que con sus capítulos podía hacerte reír como un nenito o llorar como Solabarrieta.

La serie, creada por el dibujante gringo Craig Bartlett (Que está casado con la hermana de Matt Groening, creador de Los Simpson… ahí les dejo el datito freak), narraba las aventuras Arnold, un cabro chico de 9 años con ideas idealistas y ganas de salvar al mundo.. o sea, un santurrón cualquiera, pero un santurrón buena onda. Arnold no estaba solo sí, ya que siempre se hacía acompañar de su amigo Gerald y su pandilla entre las que estaban Sid, Eugene, Stinky, Phoebe, Rhonda, Harold, y por su puest, Helga Pataki. Junto con ellos vivía aventuras de todo tipo en el barrio o en aquella ya mítica escuela pública 118 de Hillwood City. Lo bakán sí es que Hey Arnold no solo se cerraba a la idea de un grupo de niños teniendo aventuras más bakanes de las que jamás tú podrías tener, sino que esta premisa era mezclada con las historias que sucedían en cada capítulo, lo que hace que esta serie tenga su pilar de epicidad basado en 3 cosas en particulares:

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1.- Sus personajes: Los amigos de Arnold no eran personajes fomes o típicos, sino que cada uno tenía una personalidad distinta, una forma de ser en particular y hasta historias que los hacían más característico (es más, hay capítulos enfocados específicamente en cada amigo de Arnold). Pero la cosa no solo quedaba ahí, ya que también estaban los extravagantes abuelos de Arnold (Pookie y Phil), la gente con la que vivía en su casa, y esos personajes épicos que solo aparecieron en un capítulo (El hombre paloma, el chico del pórtico, etc…). Es decir, tenís una serie con tantos personajes distintos y característicos que es imposible aburrirte.

2.- Sus historias: Como escribí más arriba, Hey Arnold tenía el poder de hacerte reír en algunos capítulos y llorar en otros, y todo esto basado en historias que podían apelar a tus distintas emociones. Eso es algo que hace esta serie una de culto, ya que son pocas las que pueden apelar a emocionarte simplemente siendo un dibujo animado. Por ejemplo es imposible no reírte en el capítulo en que Helga se hace pasar por francesa solo pa tener una cita con Arnold, o es un pecado que no se te caiga un lagrimón con el capítulo cuando Arnold y su abuela liberan a la pobre tortuga Mandíbulas de su terrible cautiverio en un zoológico. Ah, y pa qué hablar de capítulos como el del hombre paloma, esos te dejan en la volá filosófica heavy.

3.- Su soundtrack: No conozco absolutamente ninguna serie – más allá de Hey Arnold- que base todo su soundtrack en una música tan docta como el Jazz. Es más, uno casi nunca se queda con el soundtrack de una serie animada ya que siempre tiende a ser bien básico. Pero eran esos pianos profundos y esos solos de jazz desgarradores los que le ponían aún más emocionalidad a aquellos capítulos y escenas que de la serie que te llegaban a marcar de una forma heavy. Porque ver al hombre paloma volando hacia el sol puede ser triste, pero verlo con un piano de fondo es aún más triste

En fin, a pesar de ser una serie que tuvo su primer episodio un 7 de octubre de 1996 y que hasta el día de hoy hayan pasado casi 22 años desde que se estrenó y cerca de 14 años desde su término, “Hey Arnold” es una serie que aún sigue metida en lo más recóndito de nuestros corazones. Un dibujo animado que no solo podía entretenerte, sino que también te enseñaba lecciones ultra valiosas de vida, lecciones comandadas por nuestro más querido héroe y defensor del bien: el cabeza de balón <3

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